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LOS INTERESES

Blanca Nieves Palacios Barreda


Afirma el ex Presidente de Uruguay, José Mújica: “la izquierda se une por las ideas, la derecha se une por intereses”; agregaría que: las divisiones se provocan por los intereses de ambos grupos.


Durante la elección para presidente de la República de México en 2018, la divergencia y la división entre los ciudadanos fue notoria, como suele ocurrir ante eventos políticos de esta naturaleza; sin embargo, resultó electo quien más votos obtuvo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) impulsado por millones de mexicanos que formaron un Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que, tras su registro se convirtió en un Partido Político, subsidiado por el Estado, lo mismo que los otros existentes.


La diferencia entre esta elección y las que le antecedieron fue que, contra todas las recurrentes artimañas y falsa publicidad de los Partidos oficiales, podríamos decir, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN) y las rémoras que le han acompañado de manera vergonzosa y antipatriótica que, por largas décadas, su interés principal a sido su enriquecimiento a costa de entregar hasta las riquezas de todos los mexicanos; el enojo e indignación ante la enorme desigualdad, entre los que mucho tiene y la de, los que de todo carecen, quedó de manifiesto.


El voto emitido por los más de 30 millones de ciudadanos en beneficio de AMLO estaba basado en la esperanza de un verdadero cambio, toda vez que este movimiento fue formado precisamente por ciudadanos de “apie”, como suele decirse.


La reacción de los políticos de oficio, parásitos sempiternos de este sistema en el que, institucionalizaron la corrupción, la arbitrariedad, represión e impunidad, al ver que llegaba a su fin, no dudaron en convertirse ipso facto en “morenistas” para seguir conservando su “fuero”.


Así asegurarían seguir disfrutando de cierta impunidad al ser nombrados Senadores, Diputados, Gobernadores, Presidentes Municipales, Asesores, Consejeros y Directores, de las más importantes Instituciones del País; esto es, seguir siendo parte del poder.


Dejamos de lado los ciudadanos que, para llegar a la presidencia de la República necesariamente se tendrían que hace compromisos; creíamos muchos que el poder lo tendría por fin el pueblo, ciudadanos honestos, preparados académica, política y tecnológicamente hablando; quizá AMLO, también lo consideró así, pero como dice el adagio popular: “el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila” y supo desde su larga campaña que, prometería, pero no permitiría que lo aniquilaran.


Los compromisos que hizo con los de la “mafia del poder”, los ha cumplido; los que hizo con el pueblo contra la “mafia del poder”, no.


Reitero lo dicho, lo que hay que aplaudirle al Presidente en turno, hay que festejarlo y aplaudirlo, lo que hay que criticar y señalar, con respeto y valor, hay que hacerlo, marcar errores no es ser su enemigo.

Iniciaron sus conferencias mañaneras, siendo una verdadera fuente de información, para irse trasformando en un espacio de ataques, descalificaciones, señalamientos con sus adjetivaciones ya tan conocidas; si se le critica, se convierte cualquier periodista en su enemigo, en neoliberal, fifi, corrupto, chayotero; pareciera que AMLO, ignora que conocemos a los periodistas que carecen de objetividad, ética, honestidad y respeto y tajante, no duda en meter en ese mismo saco a periodistas que lo han apoyado en su proyecto, no a él como persona, porque no se trata de cambiar a un Presidente, sino a todo un sistema de vida y de gobierno.


No abundaré en lo acontecido contra periodistas como, Julio Hernández, Carmen Aristegui, entre otros, que se han distinguido por su larga trayectoria honesta, objetiva, profesional, pero si es de señalar el gran error que comete AMLO al dar a conocer el bajo nivel periodístico de Carlos Loret de Mola y sus ingresos, si ha evadido impuestos, que se le aplique la ley; valido sería que, ante la información que éste periodisa hace de su hijo Jose Ramón Lopez Beltrán, ante pregunta expresa sobre ese caso por periodistas asistentes a las mañaneras, respondiera: que se investigue como a cualquier otro ciudadano y, correspondería a su hijo demandar a este mercenario del periodismo por calumnia o difamación.


No son acciones de novela ficción que, para derrocar al Presidente incomodo de un país, quienes conforman la mafia del poder, político, económico o delincuencial, sacrifican (asesinan) a la persona confrontada con él, para alcanzar sus perversos propósitos y no dudan en señalarlo como autor intelectual de un crimen.


AMLO, sabía que la tarea no sería fácil, y resulta contradictorio que, antes de unir a la ciudadanía para juntos enfrentar los embates de los hombres del poder, día con día, sus conferencias mañaneras las ha convertido en un área en la que el mensaje principal es: “divide y vencerás” y, todo por no aprender a escuchar.


Saludos conciudadanos.


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